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Palabras del Maestro General P. Pablo Ordoñe al Papa Francisco

“Mi vida por tu libertad”

Amado Papa Francisco

Ante Ud. nos encontramos los participantes en el XVI Capítulo General de la Orden de la Merced, que abre las puertas a la celebración del Jubileo del VIII Centenario de nuestra fundación (1218-2018) y tiene como lema: “La Merced, memoria y profecía en las periferias de la Libertad”. Junto a los Superiores Provinciales y delegados, está presente la Familia Mercedaria, en sus Superiores-as Generales y el Vicario General de los Frailes de la Santísima Trinidad.

Lo saludamos con amor filial y como Familia Redentora, nos ponemos en disponibilidad al sucesor de Pedro, para vigorizar nuestro servicio a los cristianos perseguidos y cautivos en las “periferias existenciales y geográficas” de la humanidad, “donde la fe y la libertad de los hijos de Dios está amenazada” (COM 16).

Llevamos en la sangre y palpita en nuestro corazón, querido Santo Padre, la genética que nos legó nuestro fundador, San Pedro Nolasco, el servidor de la misericordia redentora. Él, inspirado por María Santísima, bajo el título de la Merced, imprimió a fuego en nuestra identidad la “visita y redención” expresada con nuestro cuarto voto, llamado “Voto de Redención”. Desde esta consagración, estamos “alegremente dispuestos a dar la vida si fuere necesario” por los cautivos, para imitar a Cristo Redentor, que con su vida ofrecida en la Cruz, pagó el precio de nuestro rescate.

Movilizados por el Jubileo de la Misericordia y la fuerza pastoral de su Ministerio Petrino, que ha puesto en el corazón de la Iglesia y de la humanidad a los pobres, perseguidos y cautivos: los migrantes, los presos, las víctimas de la trata de personas, los cristianos perseguidos…, nos sentimos desafiados a ser una Merced pobre y para lo pobres, mendicante para el rescate y servidora de los “ninguneados” y descartados por tantas mafias esclavistas, de las que no quisiéramos ser cómplices con nuestro silencio o quietud.

Nos sentimos igualmente invitados, a una profunda conversión redentora y pastoral que nos permita “salir de nosotros mismos” y, trabajando artesanalmente la unidad, continuar “siendo misioneros de la redención” en los “márgenes”, donde la vida clama. Oración fiel, servicio entre los últimos y fraternidad siempre renovada, harán de la Merced, la escuela de santidad que soñaron nuestros fundadores y fundadoras.

Nos reconocemos testigos de la Redención de Cristo junto a la Orden de la Santísima Trinidad. Animados por su palabra de Padre y Pastor, estamos dispuestos a continuar “conspirando juntos en favor de la fe y la libertad de los nuevos cautivos”. Una vez más queremos ofrecer humildemente a nuestros fundadores, San Pedro Nolasco y San Juan de Mata, como testigos y protectores de nuestra Iglesia que, como “hospital de campo”, sale a curar las heridas de los cristianos perseguidos y a enjugar las lágrimas de los martirizados, clamando con Jesús: “mi vida por tu libertad”.

Gracias Santo Padre por recibirnos. Ante Ud. renovamos nuestro compromiso de servicio redentor en y desde la Iglesia. En nombre de mis hermanas y hermanos: religiosos, religiosas, monjas y laicos mercedarios, le expreso con cariño nuestro compromiso de oración fiel por su ministerio. Oramos por Ud. y humildemente imploramos su paternal bendición.

Fr. Pablo Bernardo Ordoñe,
O. de M. Maestro General

Author: lamercedlleida

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