Formar parte de la comunidad de la familia mercedaria es disfrutar de la compañía, alegría, solidaridad, devoción y hermandad entre quienes la conformamos y quienes desean venir: sacerdotes, religiosos, religiosas, novicios, aspirantes, maestros, diáconos permanentes, laicos comprometidos y voluntarios.

Somos comunidad y familia mercedaria

El carisma de redención nos lleva a vivir esta opción por los cautivos y por el hermano que está en mi comunidad. Ser redentor de cautivos es hacer opción también por mis hermanos de comunidad.

Comunidad de religiosos durante el Capítulo Provincial 2018.

Vivir en la Merced es comprometerse especialmente en la caridad y misericordia con los de casa, con los hermanos que comparten mi caminar, así todos contribuimos a mejorar el clima de convivencia y de hermandad.

La Merced necesita hombres y mujeres consagrados que trabajen sin descanso, no sólo en el trabajo apostólico o en las tareas desbordantes en los límites, sino también hacia adentro, por la vida en comunidad”, expresa un religioso de la Orden de la Merced.

Los religiosos mercedarios vivan la caridad fraterna en comunidad para fomentar un clima en el que, ayudando unos a la castidad de los otros, logre ésta su plena madurez.

Y cuando se vean obligados a vivir por algún tiempo fuera de la vida comunitaria, aprovechen toda ocasión para convivir con sus hermanos de hábito, o con otros religiosos.

NORMAS Y CONSTITUCIONES DE LA ORDEN DE LA MERCED

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